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Esencias de los perfumes

Entre las muchas sensaciones que la naturaleza proporciona al ser humano, pocas son tan directas e intensas como las que se perciben a través del olfato.
Las emanaciones odoríferas que pueden producir una sensación agradable a los sentidos proceden de refinadas esencias de origen natural, es decir, vegetal y animal, o artificial, producto tanto del ingenio científico y tecnológico como de la imaginación del hombre.

Esencias Naturales

Las materias primas naturales de este carácter que se obtienen mediante técnicas de destilación o extracción, pueden ser de origen vegetal o animal.

Esencias de origen Vegetal
El reino vegetal constituye la mayor reserva odorífera con la que cuentan los perfumistas desde la más remota Antigüedad. La extraordinaria diversidad de vegetales utilizados en la elaboración de perfumes ha obligado a realizar una clasificación  general que indique la procedencia de los principios aromáticos.

Ø Las flores:
Por su propia riqueza aromática, las flores han sido utilizadas en la elaboración de perfumes desde hace miles de años y en las más diversas civilizaciones. Pero de todas las flores, ninguna como la rosa, cuyo exquisito aroma ha estado presente en la vida del hombre de todas las épocas como una de las formas más completas de placer sensual, y como tal, símbolo de la belleza.
Del rosal, existen centenares de especies y miles de variedades. Sin embargo, sólo una de las pocas se utilizan en perfumería.  En la actualidad las principales variedades empleadas en perfumería  son la Rosa damascena y la Rosa centifolia.  Aunque carece del prestigio histórico y poético de la rosa, la Lavanda también es una de las plantas emblemáticas en el mundo de la perfumería. La Lavanda es una planta de flores azules en espigas, con una fresca y suave fragancia. Estas características, combinadas con la persistencia y durabilidad del aroma, están en el origen de poner en los armarios bolsitas con flores de lavanda, para aromatizar la ropa y alejar las polillas. De la lavanda se extraen tinturas y aceites esenciales que sirven de base para perfumes, aguas y jabones aromatizados, muy apreciados. Parecidas propiedades tiene la Violeta, flor de delicado perfume capaz de conferir, sin estridencias, un exquisito  toque de distinción. El aceite esencial de violetas  que se necesitaban para lograr  unos pocos gramos lo convirtieron en un producto muy caro.  Los trabajos que realizaron los químicos durante el siglo XIX en busca de una solución culminaron  con éxito en 1893, cuando consiguieron desarrollar la irona, sustancia sintética similar a la que se encuentra en el aceite esencial de violeta. Tras una saturación de perfumes de violeta  a principios de siglo XX, la utilización de este aceite esencial se hizo más selectiva, y en la actualidad está presente en la estructura de los perfumes  más modernos. Otra de las flores de gran importancia en la elaboración  de perfumes es la del Geranio, cuya singular cualidad consiste en producir distintas notas odoríferas según su variedad. Las especies más utilizadas para obtener el aceite esencial del geranio son los Geranios Rosa, de suave y agradable olor, cuya esencia está presente en numerosos perfumes masculinos. Otras especies son: el Geranio malva, con suave olor  a manzanas, el Geranio Perfumado, con notas de Pino y el Prince of Orange, que tiene connotaciones de naranja.
El espíritu floral que se percibe en innumerables perfumes modernos también se basa en pétalos, botones y yemas de flores, como los del Jazmín,  la Cananga o Ylang Ylang, el Naranjo o el azahar, las Lilas, el Clavel, el Narciso, la Mimosa, el Junquillo y el Jacinto, la Fresia, el Iris, el Gadiolo y el Azafrán.
De este conjunto cabe destacar las flores de jazmin, cananga y azahar.

El Jazmín,  es el gran aristócrata de las flores, en general, los perfumistas piensan que un gran perfume floral debe evocarlo.  Originario de la India pero hoy cultivado en Asia y  Europa, se caracteriza por una fragancia dulce, persistente y con muhcos matices olfativos. El Jazmín utilizado en perfumería pertenece a la especie Jazmiun Officinale y Jazmín Sambac. A causa de la delicadeza  y fragilidad de la flor del jazmín, es que debe recolectarse  al alba, en el momento máximo del desarrollo del olor.

La Cananga, es conocida entre los perfumistas como el Ylang Ylang, que significa “Flor de flores”.  Originaria del Sudeste asiático. Sus racimos de pequeñas  y delicadas flores amarillas, cuyo aroma evoca a los del jazmín y el almendro.

La Flor de Azahar, se logra del naranjo amargo, árbol procedente de Asia, que los romanos introdujeron en la cuenca del mediterráneo. De ella se consigue un aceite esencial llamado Neroli, que es la base de todas las colonias, a las que confiere notas cálidas y animales. El naranjo amargo es uno de los árboles que más aportan  a la industria del perfumista, pues aparte de las flores, de sus hojas  y ramas se obtiene la esencia de petigrain, y de la piel de su fruto, la esencia bigarada.

Ø Hojas, hierbas, ramas y tallos:
Muchas de las plantas que aportan sus flores, también contribuyen al arte de la perfumería con sus hojas y tallos. Tal es el caso del naranjo, geranioy de la violeta.  Además de éstas podemos considerar  al Pachuli, el mirto y la menta.

El Pachuli, es un arbusto originario de Asia y Oceanía y cultivado en Indonesia, de cuyos tallos y hojas secas se obtiene, un aceite esencial llamado Pachuli.  Este constituye uno de los fijadores más finos para perfumes densos. Se caracteriza por un olor penetrante y algo alcanforado, que recuerda al almizcle.

El mirto, es un arbusto  propio de la región mediterránea. Por la destilación de sus tallos se obtiene una esencia cuyo principal elemento es el mirtenol, que forma parte de la composición de los perfumes caracterizados por su frescura.

La Menta, es de las plantas aromáticas la más fresca de todas. De todas las especies existentes la más apreciada por los perfumistas es Mentha Piperita, que proporciona un fresco y delicado aroma, y la Mentha Spicata, que es la más difundida. Estas esencias forman parte de numerosos perfumes y colonias masculinas, sobretodo del tipo deportivo.

Ø Cortezas, maderas y musgos:
Una de las formas más primitivas utilizadas por el hombre para perfumar  las estancias y las ropas o para hacer ofrendas  rituales  a los dioses fue la quema  de maderas y cortezas aromáticas. La más representativa es el Sándalo, de la madera, raíces, hojas, ramas, flores y semillas del Sándalo blanco, se obtiene un apreciado aceite esencial que se emplea sobretodo en perfumes masculinos y eau de toilette.

El Canelero, es un pequeño árbol especiero oriundo de Sri Lanka. Su corteza, la Canela, también se empela para obtener aceites esenciales, presente en casi todos los densos y dulces perfumes orientales.
Otras de las maderas de las que se extraen esencias aromáticas básicas son las del Abedul, la Tuya, el Cedro y la del Aniba Rosaedora o madera rosa. Todas estas generan olores intensos, con notas de madera y cuero, que caracterizan ciertas creaciones aromáticas.

Musgo de encina: su esencia es imprescindible para conferir carácter a perfumes cálidos o a combinaciones de violeta y chipre, al compuesto con esencias de bergamota, como especie como la vainilla y maderas como el Pachuli.

Ø Frutos, pieles y bayas:
E
stas son las materias primas  vegetales que los perfumistas denominan “hespérides”. Generalmente son los cítricos, cuyos frutos amargos o ácidos son ricos en principios odoríferos que producen esencias mediante expresión en frío.
Así la piel de las naranjas amargas y dulces, de la mandarina, el limón, lima limón o limón verde, el pomelo y de la bergamota producen aceites esenciales que confieren frescura en aguas fragantes como la de Colonia.
Otros frutos de gran interés para la elaboración de esencias básicas son: el anís, la badiana o anís estrellado, la nuez moscada, la vainilla y el clavo.

Ø Raíces y rizomas:
Los perfumistas no se han limitado a buscar y obtener los aromas vegetales  de las partes externas de los árboles  y plantas, sino que han  investigado también sus raíces y rizomas, es decir, aquellas partes donde los minerales de la tierra se transforman  en su alimento y les confieren sus peculiares características.
Entre esas plantas, la más importante es el Lirio,  donde la más utilizada es la especie Iris Florentina e I. Pallida. El proceso de obtención es lento , ya que el rizoma debe tener por lo menos 3 años en el momento de recolectarlo y ha de permanecer  otros 3 años secándose, antes de triturarlo, macerarlo en agua destilada  y destilar la mezcla.
Otras plantas cuyas raíces son utilizadas  en la elaboración de esencias son: la Valeriana, el Espinacardo, el Jengibre, el Levístico y el Vetiver.

Ø Resinas, gomas y bálsamos:
Las resinas, gomas, gomorresinas y bálsamos son secreciones de ciertas plantas, naturales o provocadas por incisiones en su tronco. Entre los vegetales cuyas resinas cuentan con una gran tradición en perfumería figuran  el benjuí, el incienso y la mirra.

 

Esencias de origen animal:
Entre las materias primas naturales utilizadas en perfumería, las de procedencia  animal son escasas, y por lo general, se trata de secreciones que algunas especies producen como reclamo sexual o como protección. Estas sustancias, que en estado puro suelen presentar un aspecto y un olor nauseabundo,  tras ser sometidos a diversos procesos dan lugar a productos de gran finura que los perfumistas utilizan para acentuar la persistencia o la sensualidad de sus creaciones. En comparación con las esencias de origen vegetal, las de procedencia animal son muy limitadas, y a que solo se empelan cuatro en perfumería: el ambar gris, el almizcle, el castoreo y la civeta.

Ø Ambar gris:
Es la concreción intestinal de algunos cetáceos, como el cachalote, formada por una materia negra y pastosa que secretan en su estómago para protegerse de los cefalópodos de los que se alimentan. Cada cierto tiempo, el animal excreta esta sustancia junto con los desechos estomacales, y esta masa queda flotando  en la superficie en el mar, de donde se recoge. Tras un período de secado, su nauseabundo olor a pescado putrefacto da paso a aromas de notas marinas, que dan la características a las fragancias ambarinas.

Ø El almizcle:
Es una secreción glandular  odorífera que el almizclero macho utiliza como reclamo sexual. Hasta que se desarrolló  el almizcle sintético, la especie  que proporcionaba  mayor cantidad  de almizcle  era el almizclero  del Himalaya. También se obtenía  almizcle de la cabritilla almizclera, el ratón almizclero y el buey almizclado. El almizcle  es una sustancia de olor penetrante y amoniacal, que adquiere notas persistentes y sensuales después de un refinamiento en tintura  alcohólica.

Ø Castoreo y Civeta:
Son secreciones odoríferas glandulares. Sirve como fijador de fragancias volátiles o para dar  tonos cálidos o de animal a creaciones orientales o chipres.

 

Esencias sintéticas

Los avances científicos y tecnológicos que en el contexto de la Revolución Industrial se produjeron  en Europa a partir del siglo XVIII, por un lado, y los cambios  sociales y culturales que tuvieron lugar entonces, por otro, repercutieron profundamente en el campo de perfumería.  Antes las nuevas condiciones sociales y la necesidad de satisfacer las demandas de un mercado cada vez  más amplio, las empresas perfumistas se vieron obligadas a abaratar  los costos de sus productos  y al mismo tiempo, a mantener y mejorar más aún su calidad. Planteado el desafío, científicos y perfumistas lograron progresos  técnicos  tan espectaculares que en los inicios  del siglo XX ya se habían sentado  las bases de la perfumería moderna.

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